La celebración continuó por la tarde con la presentación del musical “Agustín, el buscador de Dios”, una puesta en escena que reunió música, danza y color para acercar a los estudiantes y a las familias a la vida de nuestro Santo Patrón.
El musical estuvo a cargo del profesor Carlo Mario Pacheco y se convirtió en una oportunidad para conocer, a través del arte, diferentes momentos de la vida de Agustín, su búsqueda interior y su encuentro con Dios. De esta manera, la historia de nuestro Santo Patrón volvió a cobrar vida sobre el escenario y permitió que su mensaje llegara a la comunidad desde una experiencia artística y cercana.
De esta manera, el cierre del Mes Agustiniano no fue solamente una celebración para recordar a San Agustín, sino una invitación a hacer vida su legado. La nueva escultura, la procesión, la Eucaristía, el musical y el compartir agustiniano fueron expresiones de una misma experiencia: una comunidad que se reúne para celebrar su identidad y renovar su compromiso con los valores que San Agustín nos dejó.
Hoy, su imagen permanece en nuestro colegio, en movimiento, con las manos abiertas y dispuesto a anunciar la Palabra. Así queremos también recordar a San Agustín: no como una figura distante del pasado, sino como un hombre cuya vida continúa inspirando a nuestros estudiantes a buscar, creer, servir, amar y ponerse en obra.
“Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.


