A LA FAMILIA EDUCATIVA DEL COLEGIO AGUSTINIANO SAN MARTÍN DE PORRES
Caminamos hacia la Pascua del Señor Resucitado
Como responsable del Departamento de Pastoral del Colegio Agustiniano San Martín de Porres, y haciendo presente a toda la comunidad de religiosos Agustinos Recoletos, les transmito un cordial saludo en estos momentos de dificultad que estamos sufriendo a causa de la pandemia por el COVID-19.
Nos sumamos con el presente mensaje al material educativo que el colegio está distribuyendo a través del blog agustiniano, y así manifestamos que nuestra institución educativa católica desea motivarlos a todos -directivos, profesores, estudiantes, padres de familia, personal administrativo y de servicio- para que vivamos el tiempo de la Semana Santa, que estamos a punto de iniciar, con auténtico sentido religioso. Es el tiempo en que celebramos los misterios centrales de nuestra fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Las actuales circunstancias de aislamiento social obligatorio, van a hacer que sea una Semana Santa nueva, distinta a las anteriores, sin manifestaciones externas de procesiones y con los templos vacíos, aunque en ellos, los sacerdotes van a celebrar las liturgias sagradas que se transmitirán por medios audiovisuales. Vamos a vivir una Semana Santa con dos características muy novedosas: en primear lugar, nos tendremos que limitar a apreciar las celebraciones litúrgicas vía audiovisual; y en segundo lugar, vamos a permanecer en casa, en familia.
La gracia de la Redención de nuestro Señor Jesucristo se produjo con su muerte y resurrección, pero esta gracia se sigue actualizando cada vez que celebramos los sacramentos de la salvación. En estas circunstancias de aislamiento, la gracia salvífica de Cristo viene a nosotros con dos sellos distintivos: la participación litúrgica “a distancia”, y la participación familiar “en cercanía”. Estas dos realidades -distancia y cercanía- nos invitan a que hagamos de nuestra casa una “Iglesia doméstica” donde, entre tantos momentos de entretenimiento y trabajo interno que estamos inventando en estos días, tengamos también un momento de encuentro familiar para vivenciar la liturgia cristiana transmitida por televisión y para hacer un pequeño ejercicio de oración común. Se nos invita, por tanto, a vivir nuestra fe desde la interioridad, desde el corazón, con profunda sinceridad personal y familiar.
Este domingo 5 de abril, abrimos nuestra Semana Santa con el Domingo de Ramos, celebración de la entrada de Jesús en Jerusalén, aclamado por todos como Rey y Señor. Esta fiesta toca especialmente el corazón de los jóvenes que abren sus vidas a Jesús y lo proclaman cantando como Señor de la alegría, de la vida y de la esperanza.
Les propongo que, además de presenciar en la televisión la liturgia del día, hagamos en nuestra casa dos gestos muy hermosos:
- La familia coloca en la puerta de su casa un ramo verde.
- La familia lee en común, quizá de forma dramatizada, el Evangelio del día: Pasión de nuestro Señor Jesucristo, según san Mateo: 26, 14-27.
Estos gestos tan sencillos pueden avivar vuestra fe y despertar muchas líneas de comunicación familiar.
Querida familia educativa del Colegio Agustiniano San Martín de Porres, vivir la fe en familia nos da fortaleza y salud de cuerpo y de espíritu, y nos hace vivir con alegría porque caminamos a la Pascua del Señor Resucitado.
Que Dios los bendiga.
Fray Lucilo Echazarreta OAR.
Responsable de Pastoral